El cerebro de la bestia

No tengo boca y debo gritar

Foto: Universidad de Otago

El universo de nutrición es jodido. Principalmente por todo este asunto de tratamientos sacados de una galera que se nos aparecen a cada bocado. Esto sumado a las espiritualidades y los perniciosos mensajes pseudo psicológicos. Por si algo faltara, a un grupo de investigadores se les ha ocurrido desarrollar un mecanismo para  mantener la boca cerrada y así dejar de comer y perder kilos. Una especie de candado. La propuesta derrumba toda posible ética de estos investigadores y de la propia universidad.

En un comunicado de prensa del 28 de junio del 2021, así presentaban su invento:

“Investigadores de la Universidad de Otago y del Reino Unido han desarrollado un dispositivo de pérdida de peso por primera vez en el mundo para ayudar a combatir la epidemia mundial de obesidad”

“DentalSlim Diet Control es un dispositivo intraoral que un profesional dental coloca en los dientes traseros superiores e inferiores. Utiliza dispositivos magnéticos con pernos de bloqueo exclusivos fabricados a medida. Permite al usuario abrir la boca solo unos 2 mm, restringiéndolo a una dieta líquida, pero permite la libertad de expresión y no restringe la respiración”.

Proponen cerrarle la boca a presión y que se alimente a base de líquidos para bajar peso. Cuenta con un dispositivo de liberación de emergencia. ¿Me quedo tranquilo?. La soez fundamentación hace presencia no sólo en el comunicado, también forma parte del cuerpo de la investigación. Y aún más. El descaro es tan grande que se atreven a defenderlo desde una mirada psicológica.

Introducción del estudio publicado:

“… La obesidad se define como tener una cantidad excesivamente alta de grasa corporal (tejido adiposo) en relación con la masa corporal magra y es asociada con varios riesgos para la salud que incluyen diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, disfunción respiratoria, enfermedad de cálculos biliares, artritis, movilidad reducida y ciertas formas de cáncer. Además, pueden presentarse síntomas psicológicos como vergüenza, depresión y pérdida de la autoestima , y las personas obesas pueden sufrir trastornos alimentarios, junto con estigmatización y discriminación.”

Para toda esta problemática están presentando su invento. Sí, también para la lucha contra los trastornos alimentarios.

Pegarle a todo lo que se mueva para defender el producto.

“Aunque la cirugía bariátrica produce resultados superiores en términos de pérdida de peso, es invasiva, irreversible, costosa y puede no ser adecuada para todos los pacientes, en particular para aquellos que son frágiles o que rechazan la cirugía debido a los riesgos potenciales”.

Y si usted cree que ya ha visto todo, se remontan a la década de los 80 para describir que la fijación maxilomandibular hacía perder peso considerable a los pacientes (Se llegó a utilizar con este fin). Al menos también enumeraron los problemas que ocasionaba, como el desarrollo de enfermedades psiquiátricas agudas. Lo que hacen es presentar (y reforzar) su invento. Algo parecido a aquello, al menos en la idea base, pero más moderno.

El estudio tuvo una duración de 14 días, participaron siete mujeres de etnia europea con una edad media de 36,71 años. Con una altura y peso medio de  162,5 cm (± 5,59) y 107,98 kg (± 23,22), respectivamente. Los siete participantes perdieron peso con una media de 6,36 kg. Dos semanas después de extraído el dispositivo, los participantes aumentaron de peso en una media de 0,73 kg. Seis participantes completaron el estudio. Uno abandonó al octavo día por razones ajenas.

De psicología no sé mucho (Vamos, que no sé nada). Y me pregunto: Cómo se sentiría una persona que no puede abrir la boca. Cómo se sentiría en su casa con su familia, en el trabajo con sus compañeros, o en su centro de estudios. Cómo se sentiría sin abrir la boca y bebiendo algún brebaje mientras hasta los perros  la observan. Y a estos investigadores no se les cae la cara de vergüenza al nombrar los trastornados de la conducta alimentaria y a otros problemas psicológicos relacionados a la alimentación.

Es verdad, esta propuesta es muy probable que haya nacido muerta. La indignación en redes sociales fue norme. Pero además; ¿Qué entidad de salud púbica aprobaría este mecanismo para bajar de peso cuando hay implicancias éticas enormes? Habría, estimo, rechazo no sólo de organizaciones de profesionales, también de la sociedad en su conjunto.

Hay un relato corto escalofriante. Uno de mis favoritos. Es de Harlan Ellison, publicado en 1967 y ganador de un Premio Hugo al año siguiente. Se llama “No tengo boca y debo gritar”. No lo lean en la noche, hay personas que luego no pudieron dormir. 

El cerebro de la bestia es la sección del Lic Nutrición Sebastián Prates. (Twitter) (Instagram)

Portada “No tengo boca y debo gritar”

Comunicado de prensa Universidad de Otago

El estudio

Comentar aquí