Selección Natural/Artificial

La modificación genética de la almendra que permitió su consumo

El Hexaemeron de San Basilio, un texto cristiano de alrededor del siglo IV, contiene una curiosa instrucción botánica: perforar un almendro en el tronco cerca de sus raíces, pegar un «tapón de pino» en su centro, y sus semillas de almendra se someterán a una cambio notable»

«Así, las … almendras amargas … pierden la acidez de su jugo y se convierten en deliciosas frutas», se lee en el texto. «No dejes que el pecador se desespere de sí mismo … Si la agricultura puede cambiar los jugos de las plantas, los esfuerzos del alma por alcanzar la virtud pueden triunfar sobre todas las enfermedades».

Un equipo internacional de investigadores de España, Suiza, Dinamarca e Italia ha secuenciado el primer genoma completo de almendras. La secuencia representa casi el 95 por ciento de los genes, o casi 28,000 genes y aproximadamente 246 millones de pares de bases. El proyecto de secuenciación buscó encontrar las diferencias genéticas entre almendras amargas y dulces.

Las almendras que se producen hoy en día son dulces, sabrosas y seguras para comer, pero generalmente no lo eran. Hace muchos años, las almendras eran amargas y venenosas. En los primeros escritos griegos, los criadores insertaron trozos de pino en los troncos de los almendros, dando como resultado frutas más dulces. Ahora se cree que al hacerlo estresó a los árboles, evitando que produjeran amigdalina, la toxina responsable del sabor amargo.

Con el tiempo, los agricultores criaron almendros domesticados para producir semillas sabrosas. La investigación revela cómo una mutación genética «desactivó» la capacidad de la almendra para producir el compuesto tóxico hace miles de años. La amigdalina da amargura y toxicidad a las semillas de almendras silvestres. Cuando se ingiere, la amigdalina se descompone en varios químicos, incluido el benzaldehído, que tiene un sabor amargo, y el cianuro, un veneno mortal.

El equipo encontró que la proteína llamada bHLH2 en los almendros silvestres se une a dos genes, instigando la producción de amigdalina. En las variedades domésticas dulces, hay una versión mutada de bHLH2 que no es capaz de unirse con los genes, por lo tanto, la producción de amigdalina no se produce.

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Scientific American

NPR

ISAAA

Phys

Mutation of a bHLH transcription factor allowed almond domestication

DOI: 10.1126/science.aav8197

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