Ingeniería Genética

España y Portugal: 21 años de maíz transgénico, los datos

El maíz Bt está modificado para tener una autoprotección contra las plagas. 

Según el estudio: Mayor productividad, reducción de insecticidas, reducción de combustible, y reducción del consumo de agua.

Antama:

Agricultores de España y Portugal llevan cultivando maíz Bt de forma continuada desde 1998. 21 años apostando por esta variedad biotecnológica que defiende al cultivo del maíz del ataque del taladro, una plaga endémica presente en determinadas zonas de la Península Ibérica y que provoca grandes pérdidas productivas. Para analizar las contribuciones económicas y ambientales del cultivo del maíz Bt en España y Portugal de 1998 a 2018, la revista GM Crops & Food ha publicado el informe Twenty-one years of using insect resistant (GM) maize in Spain and Portugal: farm level economic and environmental contributions’ del economista agrario Graham Brookes.

Desde 1998, el cultivo de maíz Bt ha permitido a los agricultores españoles y portugueses obtener una producción adicional de 1,89 millones de toneladas, utilizando menos recursos y contribuyendo a reducir la presión sobre algunos escasos como el agua. Para alcanzar esos niveles de producción con maíz convencional habría sido necesario cultivar una superficie agrícola adicional de 15.240 hectáreas en los dos países. Durante el período de 21 años, el ahorro equivalente de tierras derivado de la producción adicional ha sido de 188,890 hectáreas. Indirectamente, el maíz Bt también ha contribuido al ahorro de agua gracias a los mayores rendimientos y su incremento productivo. Conseguir la producción alcanzada con semillas convencionales habría requerido el uso adicional de 1.042 millones de m3 de agua de riego.

El total de superficie cultivada con maíz Bt en los dos países entre 1998 y 2018 fue de 1,65 millones de hectáreas. En este período se ha registrado un aumento en los ingresos de 285,4 millones de euroS. Por cada euro extra gastado en la compra de esta semilla respecto al coste de la semilla convencional, los agricultores han obtenido 4,95 euros en ingresos adicionales. Estos beneficios se derivan principalmente de mayores rendimientos, con un incremento del 11,5%. El aumento productivo y la reducción de costes ha aumentado los ingresos de los agricultores en una media de 173 € por hectárea, impulsando las economías rurales de los dos países.

EL CASO DE ESPAÑA

Cada año entre 120.000 y 150.000 hectáreas sufren el ataque del taladro en España, lo que supone entre el 30% y el 35% del total de maíz sembrado. Las Comunidades Autónomas con mayor ataque de esta plaga son Aragón y Cataluña. En 2018 se sembraron en España un total de 115.246 hectáreas con maíz Bt, el 35% del total de maíz sembrado en el país. Antes de que se pudiera cultivar el maíz Bt, se aplicaban al año entre uno y dos tratamientos de insecticidas sobre los cultivos de maíz afectado, con una superficie total entre las 60.000 hectáreas y las 100.000 hectáreas. El cultivo de maíz Bt ha permitido un ahorro en el uso de principios activos, con reducción media del gasto anual de los agricultores españoles de 19 euros por hectárea.

En estos 21 años, el cultivo de maíz Bt ha permitido optimizar el uso de insecticidas reduciendo su uso en 678.000 kg en España, aplicándose un 37% menos de ingredientes activos de los que se habrían usado en un cultivo convencional. Esto ha conseguido reducir un 21% el impacto ambiental asociado con el uso de insecticidas en el cultivo del maíz. El maíz Bt también han facilitado la reducción del uso de combustibles, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y ahorrando recursos escasos como el agua.

Además, el cultivo de maíz Bt ha evitado la liberación a la atmósfera de 1,58 millones de kg de dióxido de carbono, el equivalente a retirar 980 automóviles de la circulación durante un año. Este ahorro se deriva de la reducción del uso de 593.000 litros de combustible. La reducción del uso de principios activos también ha logrado un ahorro en el uso de agua. Durante este periodo, 705.000 hectáreas han dejado de ser tratadas con insecticidas con un ahorro derivado de uso de agua de entre 141.000 y 705.000 m3.

Antama

Tandfonline

https://doi.org/10.1080/21645698.2019.1614393

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